
El film de Peter Weir (Picnic en las rocas Colgantes) (1975) es un claro ejemplo de ese cine que a uno lo dejan pensando. Sin un guión rebuscado y con el talento de un joven realizador se logro una historia sin fisuras, con planos jugados para la época que vale la pena destacar. Esta película es la única de este realizador que termina con un final abierto. Con esto no quiero decir que el resto de su filmografía (como Testigo en peligro) sean regulares; al contrario, son historias que tienen un buen planteo, un desarrollo claro y el desenlace inesperado.
Hoy en día el cine perdió ese valor que tenia antes; ahora cualquiera hace una película sin importar el guión, la dirección y mucho menos el reparto. Se hace y punto.
Me parece que la gente de la industria cinematográfica, los jóvenes realizadores, guionistas, etc tienen que replantearse que tipo de cine quieren hacer- pero pensar en el espectador no en ellos mismos, porque el cine lo hacemos todos.
Qué tiempos aquellos...! Ahora parece que sólo contara el presupuesto, no?
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